Un hijo sano después de un parto difícil

Desde pequeña me educaron en la fe cristiana y aunque no soy de ir mucho a misa me encanta hablar cn Dios lo hago todos los dias, no me siento sola en este mundo por que se que el me acompaña.
Me quede embarazada y a los 6 meses mis riñones empezaron a fallarcon una infección tras otra, yo le pedía a Dios q aliviara mi dolor para que mi niño no naciera prematuramente. Y asi lo hizo. Con 38 semanas de gestación comenzó mi parto. El equipo médico q me tocó me dejó de lado al ser madre primeriza. En ese momento empecé a pedirle a todos los santos que intercedieran por mi ante Dios y no se por que se me vino la imagen de unas monjitas a las cuales conocía mucho, no eran otras que Santa Angela y Madre María de la Purísima.
Después de muchas complicaciones me llevaron a paritorio ya sin anestesia y agotada después de 48 horas. No pegue ni un sólo grito de dolor porque sabía que no estaba sola y en voz alta les repetia una y otra vez ¡ayudadme! ¡Dios mío ayudadme! Las sentía cm si estuvieran detrás mía en todo el parto. Tenía plena confianza enellas y les pedía que mi niño estuviera bien. Mi niño nació sano y echo un Pepó. En esos momentos deje de cojer aire y se me fue la tensión y milagrosamente sin yo poder hablar una de las médicas se
dio cuenta y en pocos minutos recupere la respiración y la tensión.
Es un milagro q mi hijo no tenga ninguna secuela porque todos los casos que conozco como el mío no han salido igual. Gracias madres y gracias a Dios tengo un niño precioso y sano llamado Matías Jesús.

Mi promesa de llevaroslo la cumplire.
Gracias y mil gracias otra vez
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Lola Velázquez Salas

 

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